26 enero 2017

Kryon ante la Hermandad Femenina Lemuriana (30)

Canalización de Kryon por Lee Carroll
ante la Hermandad Femenina Lemuriana (30)
en Boulder,   Colorado, enero de 2017

Saludos, queridas damas, Yo Soy Kryon del Servicio Magnético.
Mi socio se aleja.  Hemos estado dándoles información durante cierto tiempo con respecto a Lemuria, específicamente lo que ahora llaman la Hermandad Femenina. Me gustaría continuar dándoles información - puede que las sorprenda, o tal vez no - acerca de cómo era entonces, y qué están haciendo ustedes ahora.  Y también una comparación de lo que ahora pueden hacer con lo que nunca podría haberse hecho entonces.
En primer lugar, lo que tienen en toda la idea de una Hermandad Femenina es un verdadero despertar, un rejuvenecimiento de una antigua idea. Literalmente, desde entonces a ahora, lo que tienen es una sociedad que desechó el núcleo de su espiritualidad.
En Lemuria, que fue una de las primeras civilizaciones de la humanidad en obtener alguna semblanza de un orden espiritual de sus maestros de las estrellas, fue original, fue nuevo, fue elemental.  Pero tenían un reconocimiento de cuáles eran las tareas específicas de cada género.  No había votos; era innato, entendido, intuitivo, de sentido común. Las mujeres daban a los hombres el consejo de las estrellas. Tenían intuición. No se cuestionaba. Nadie cuestionaba nunca si las mujeres debían hacer lo que hacían, así como los hombres no cuestionaban por qué las mujeres debían dar a luz. 
No era necesariamente un tema de "tuberías"; es que los cerebros lo reclamaban. El cerebro de la mujer es el que nutre y da cuidado, y cría a los niños y está conectado.  La tarea de los hombres estaba clara, y sus responsabilidades estaban en otras áreas, y ellos necesitaban de las mujeres. Las mujeres en realidad hacían más trabajo que el que ahora hacen.  Estaban encargadas de saber qué iba a pasar: cuándo el clima estaría bien; cuándo los océanos estarían propicios para la pesca.  Ya les he pintado este cuadro antes. Pero donde se diferencia de lo que ustedes piensan, es en lo que ahora les contaré.
Ustedes viven en una sociedad elegante, que está habilitada. En la Lemuria de esos tiempos estaban en una sociedad muy, muy básica, que no tenía historia en absoluto. No se había experimentado con nada siquiera cercano a la democracia. Ninguna de estas cosas estaba allí; de hecho todo era super lineal, como se puede esperar de algo en su comienzo.
Puede que les parezca gracioso, pero en lo referente a la Hermandad Femenina no había círculo. La única vez que trabajaban en círculo era cuando asistían en un nacimiento bajo el agua.  Esa era la única vez. Cada una de la reuniones eran en una fila recta: las mayores se sentaban adelante, las más jóvenes atrás. Había una líder, y esa líder era la única a la que se permitía hablar.  ¡La idea de que algunas mujeres pudieran pararse y dar su opinión recién llegaría miles de años después!
Lo mismo sucedía con los hombres.  Los mayores estaban a cargo; los más jóvenes se sentaban atrás. Los jóvenes siempre estaban en entrenamiento; ¡ni siquiera se los consideraba parte del grupo! hasta que se sentaran en la fila de adelante.
Estas son cosas de las sociedades elementales, de modo que lo primero que les cuento es que lo que ahora tienen es mucho más grandioso; pueden dirigir cosas en este, su círculo, de maneras que ellas nunca pudieron. Y entonces no les pedimos que las imiten o que recuerden. Les pedimos que se gradúen de lo que ha sido a lo que es.
Esto es un resurgimiento del chamanismo apropiado de las mujeres. Es un resurgimiento suave. Al tenerlo, los hombres eventualmente  se sentirían atraídos por eso, debido a lo que hacen y lo que oyen, la suavidad de eso atraería a los hombres hacia lo que ustedes tienen. Es diferente de lo que podrían esperar.
Podrían decir: "¿Quién estaba a cargo en la Hermandad Femenina?"  En una sociedad lineal, siempre era el líder.  En el caso del que hemos hablado, Melli-ha hacía todo el trabajo. Ustedes se preguntarán: "Bueno, ¿entonces cómo se involucraban las mujeres?  Es interesante la manera en que tomaban las decisiones: solo intervenía la fila de adelante, y lo hacían a través de señales con las manos (se ríe) para indicar quién opinaba por sí o por no hacer una cierta cosa.  Había una decisión colectiva, pero solo de las mayores, y Melli-ha podía luego sobrescribirla.  Esto no era una democracia; era un asunto cultural muy, muy básico. No es así hoy en día.
Ustedes tienen la oportunidad de llevar a su Hermandad Femenina desde la iniciación inmediata de la hermandad, tiene la capacidad de aportar lo que han ganado,  la habilitación, la toma de decisiones, la suavidad, la igualdad.
Pero lo que realmente quería decirles es que, en esa cultura original, las mujeres tomaban su poder, y a los hombres les gustaba y lo necesitaban.  Y si le preguntaban en ese tiempo a cualquier mujer "¿Cómo se siente?"  les diría:  "¡Se siente correcto! Está bien. ¿Por qué preguntan?"  Nadie tenía miedo de ser chamán.  Y ustedes sí (se ríe).  Y ese es el paso siguiente.
De modo que si van a emular el pasado, quiero que traten de recordar cómo es sentir un empoderamiento pleno, saber que les corresponde hacer lo que están haciendo. Y eso no va volcar ningún carro de las manzanas, como ustedes dirían. Lo que las mujeres tienen - que los hombres no esperan - es un ejemplo muy hermoso de cuidado, amor, compasión, que va a conquistar cualquier otra cosa en el planeta (se ríe).
Mujeres: tomen su poder, porque el poder es el mismo del que hablamos todo el tiempo: es el amor.
Y así es.
Kryon
Desgrabación y traducción: M. Cristina Cáffaro