lunes, 15 de mayo de 2017

Almas Antiguas: los nuevos monjes de la Tierra - Kryon en Italia

Canalización de Kryon por Lee Carroll
Excursión en la Toscana, Italia, 7 y 8 de Mayo de 2017

Almas Antiguas: los nuevos monjes de la Tierra
Ciudad de Asís
Saludos, queridos, Yo Soy Kryon del Servicio Magnético.
Como se darán cuenta, estamos todavía en Italia, y honramos al que se llamó Francisco. Si miran hacia atrás en el tiempo, queridos, mi socio ha mencionado que hubo un gran cambio de paradigma. Pero no queremos hablar de eso; deseamos hablar de un monje. Hubo muchos aquí, había una escuela.
Ustedes podrían preguntarse ¿qué hace un monje? ¿Qué harían hoy, necesariamente? Y qué hacían cientos de años atrás. Esto les mostrará un cambio de paradigma. Quiero celebrar a aquellos que han decidido que el sendero de su vida es la oración. Esto es honrado por Dios, Dios lo ve como un camino individual, y lo honra definitivamente y lo ve como apropiado para la persona.
Queridos, quiero darles una idea de lo que haría un monje, y al hacerlo quiero mostrarles la diferencia con lo que ustedes podrían hacer hoy. Comenzaré con una afirmación: las almas antiguas son los nuevos monjes de la Tierra.
Veamos cómo era el día de un monje. Dejaremos de lado las comidas, y les contaremos qué trata de hacer.  Hora tras hora, él sigue un horario. Sigue un patrón de lo que ha de hacer basándose en cuántas horas le requiere. Hay quietud, silencio. A veces el monje hace esto en un grupo, pero generalmente lo hace solo. La razón para que llamen "ermita" a un edificio es que ellos son ermitaños.
Imagínense a sí mismos como monjes. Se les ha dicho que se sienten solos en una posición cómoda pero respetuosa hacia Dios. Dedican las primeras horas de su meditación a una cosa: se limpian a sí mismos ante Dios, para ser dignos en este día de hablarle. Se les dice que no pueden entrar en el cubículo o espacio en una condición indigna. Durante horas sus oraciones son para volverse lo bastante dignos como para hablar sobre percepción y perdón e introspección; antes de poder hablar a Dios y pedirle algo deben estar puros y limpios.
Un monje franciscano es un poco diferente de otros, porque el énfasis estará sobre la benevolencia y la belleza de los humanos. Es todo concerniente a los demás, menos sobre sí mismos. Entonces las próximas horas se usarán en pedir a Dios que purifique a quienes ustedes hablarán y de quienes hablarán. En otras palabras, pedir a Dios que purifique a quienes los rodean, de quienes ustedes van a hablar y por quienes harán preguntas. El monje se vuelve un sustituto de  los otros por quienes va a orar. Pero debe asegurarse de que Dios los vea puros antes de comenzar. Esto le ocupa mucho tiempo.
Y entonces pone manos a la obra. Han pasado muchas horas para purificarse a sí mismo y purificar a aquellos por los que pedirá. Y luego hace lo que hacen los franciscanos: empieza a orar por aquellos que lo necesitan. Por los pobres, por los enfermos, por los que sufren. Y especifica una región del planeta o una cierta ciudad. A los diversos monjes se les encargan territorios; eso es su punto de atención del día, o por la semana, tal vez incluso para todo el mes. Cuando ha terminado, se retira a dormir. Se levanta en la mañana y lo hace otra vez, porque incluso durante la noche ha sentido que se volvió indigno otra vez. Queridos, esto es un paradigma viejo; un paradigma que no ve la benevolencia y majestuosidad del ser humano.
Hablemos del monje nuevo. Hablemos de lo que tú eres, alma antigua. Digamos que hoy tendrías que estar en un cuarto todo el día haciendo la misma cosa. ¿Cómo empezarías?
Lo primero del nuevo paradigma es esto: se reconoce quién eres. Reconoces qué quieren decir las escrituras con "hecho a su imagen".  Dios no te hizo parecido a Él, te hizo parecido al amor. Esa es la imagen de Dios en todo ser humano. De modo que en lugar de temerle a Dios, es un cambio en cómo entiendes el amor de Dios en ti. ¿Y cuánto tiempo te lleva ver en ti la pureza del Creador? Queridos, eso se entiende inmediatamente. Este es el nuevo paradigma: entiendes que eres digno de hablar al Espíritu. Has entendido que, de una manera cuántica, tienes dentro de ti una parte de la Fuente Creadora. De modo que la diferencia entre el viejo y el nuevo paradigma es verdaderamente la integración.
¿Cuál es el próximo asunto? Estás listo para dar mensajes de amor y apoyo a otros a través del Espíritu. Vas a meditar o rezar por alguien; ¿cuánto tiempo requiere para que lo purifiques ante Dios? Nuevamente: se entiende que el otro es como tú; todos los seres humanos están integrados con el Espíritu. De modo que puedes abordar todo eso que vas a hacer en unos dos minutos. En otras palabras, la pureza del Espíritu es comprendida y garantizada: tú eres digno y el otro también. Y ahora comienzas.
¿Cómo oras por alguien? En el viejo paradigma era con la palabra "suplicar"; estabas rogando al Espíritu por otra persona. ¿Hoy? Pides otra cosa; una palabra nueva: confluencia; integración. Pides que vea la paz y se integre con lo que está en su interior. Tal vez lo veas en una visualización en la que encuentra a Dios en sí. ¿Ves la diferencia, querido, entre la energía vieja y la nueva, con almas dedicadas a hacer lo mejor que pueden para ayudar a otros?
Ahora bien; aquí es donde el paradigma se aparta totalmente de los monjes. Tal vez has podido hacer todo en unos cinco minutos, y ahora te levantas y vas al trabajo, o vas a la escuela, o cuidas de tu familia. Caminas entre aquellos por quienes has orado y les muestras la pureza de Dios por cómo actúas y qué haces, por tu benevolencia hacia ellos, por tu personalidad. Este es el monje de la nueva era.  Este es el nuevo ser humano.
Queridos, ya no necesitan aislarse, esconderse en ningún lado. Hagan lo que han de hacer para mostrar este bello rostro de Dios por medio de cómo viven su vida. Esto lo saca de la separación de los edificios y las doctrinas. Le da al planeta una sensación enteramente distinta de lo que significa Dios. Si hay un solo Dios y un solo amor, ¿por qué hay tantos edificios? Esa es la diferencia entre el nuevo y el viejo paradigma.
Bendito es el ser humano que descubre a Dios de cualquier manera. Pero bendita es también el alma antigua que ve la diferencia en lo que yo he dicho hoy.
Ustedes son dignos; son hechos a imagen del Creador, y han evolucionado ahora hasta un punto en que pueden verlo, comprenderlo, y utilizarlo.
Y así es.
Kryon
Desgrabación y traducción: M. Cristina Cáffaro